El otro dia, estaba hablando con unos amigos, y alguien dijo:
- Yo, cuando sea mayor….
- Tio, tienes 28 años, como que cuando seas mayor?
- Pues tu acabas de decirlo y tienes 26.
Y es cierto, yo acababa de decirlo, pero al decirlo yo no me sono raro, al oirlo de otros es cuando me patino esa expresion, y es que por mas que pase el tiempo, crezcas, aprendas, estudies, trabajes y la vida te de hostias y alegrias, en el fondo, para ti mismo, sigues siendo inmutable, eterno. Ese yo que tenemos dentro que nos acompaña desde que tenemos conciencia.
Miramos atras, vemos decisiones que hemos tomado, y pensamos – que inocente era! – pero lo vemos como un yo extraño, un yo pasado, un compañero preterito del que hace tiempo nos separamos y con el que apenas nos identificamos y aun asi, ese mismo yo es el que llevamos dentro, cambia, pero no tiene conciencia del tiempo.
Ese yo que al principio nos decia que los chicos de 8º de EGB eran los “mayores” y los gente de la edad que tienen ahora nuestros padres eran los “abuelos”, los “viejos”. Pasa el tiempo, tu estas en 8º pero tu no eres mayor. No tienes ninguna de esas cualidades que les presuponias a ellos, si, eres grande, eres peludo, tienes la polla mas gorda pero sigues siendo inseguro, siges flotando a la deriva viendo venir la vida sin atreverte a coger el timon.
Pasa el tiempo, llegas a la universidad, claro, los universitarios, esa gente tan lista que sabe un monton de todo, pero te encuentras con que sigues perdido, y cada vez quedan menos millstones que superar, cada vez eres mas consciente de que ese yo que llevas dentro, sigue siendo igual, nunca estaras preparado.
Acabas la universidad, trabajas, ahora deberias ser responsable, se espera de ti que vayas todos los dias a una hora y que tomes decisiones, le pones una mascara a tu yo niño, lo disfrazas con un traje y pones un tono de voz firme, realizas tu esperpentica actuacion, y cuando llegas a casa en lugar de ver barrio sesamo y comerte un bocata de nocilla pones el futbol, juegas a la play y te tomas una cerveza.
Tienes mas dinero, ya no vas a esos baretos de mala muerte a emborracharte y hacer botellon, ahora vas a tabernas despues de trabajar con los compañeros, a tomarte unas pintas y pronto a casa que hay que trabajar.
Un dia ves que tienes algo de dinero ahorrado, miras coches, ojo que tengan 5 puertas que nunca se sabe lo que va a pasar, cualquier dia puedes ser padre, es lo que toca. Compras un piso, porque “es un buen momento para comprar”, ya no puedes dejar el trabajo, ya no puedes viajar, tienes que pagar seguros, hipotecas, creditos y ademas tienes que ser responsable, tienes un trabajo.
Y bien, yo soy yo. Pero tu eres tambien yo, Zapatero es yo, Obama es yo. Todos somos yo.
Todos tenemos miedos, todos estamos aqui perdidos actuando dirigidos por ese pequeño niño que tenemos en la cabeza, presas de caprichos sentimientos y envidias. No hay un tal adulto, no hay un momento en el que tu te vuelvas responsable, el hombre que puede con todo. El mundo esta lleno de pobres diablos como tu y como yo que vagan perdidos entre bastidores esperando que el director invisible de la voz para interpretar su papel, y vuelven a casa contentos despues de un dia duro a preguntarse porque hacen esto si ellos quieren estar jugando en el parque con sus amigos.
Cuantas veces te sorprenderas a lo largo de tu vida al ver a un familiar, a un amigo y pensar – que viejo esta! – lo puedes ver todos los dias, pero no dejara de sorprenderte, pues ese recuerdo de tu amigo del colegio, de tu madre preparandote un bocata, de tu padre enseñandote a montar un tente, se mezcla con la vivencia real y actual.
Los jovenes, que verguenza, cuando yo tenia tus años!! Cuando tu tenias sus años, tu eras exactamente igual, y ahora las sigues haciendo, pero transformadas. Todos vemos la vida como una pelicula en la que tu eres el protagonista y los demas son actores secundarios. A veces no viene mal pensar que cada uno somos los protagonistas de nuestra propia pelicula. Que todos los tus son yos y todos los vosotros son nosotros para entender el mundo.
Un ejemplo real, para que no quede todo en el aire.
La universidad.
Los que ahora son rectores y catedraticos, gente de cuarenta y pico años, eran estudiantes en el ocaso del franquismo, ellos fueron los que movieron las cosas para organizar fiestas de facultades, patrones, aperturas, fiestas de colegio mayor…. hoy, son ellos mismos los que las quitan.
La irresponsabilidad y la incoherencia campan a sus anchas en nuestra sociedad caduca y egoista.
Yo no quiero cometer el infanticidio supremo, no quiero acabar conmigo mismo y dejar de soñar con arcoiris y pelotas de colores, no quiero convertir mi corazon en una pasa pequeña negra caduca y arrugada, pero hay que saber decir no, decir no al niño, enseñarle que hay que compartir los juguetes, enseñarle que en esta vida no se puede conseguir todo y que los otros, lleven mascaras de ancianos, presidentes de corporaciones, ejecutivos, padres, o jovenes, son todos niños como tu, que ven la vida desde sus ojos y para ellos tu eres el secundario gracioso.
Solo asi se puede comprender un mundo completo, solo comprendiendo las cosas se pueden mejorar. Solo cuando aparquemos nuestro egoismo y seamos conscientes de la realidad podremos soñar con algo parecido a la felicidad.













